Arquíloco y Aquiles olvidados

"No se puede la vida del hombre recuperar, ni comprar, una vez pasa la barrera de los dientes"(Aquiles, Ilíada 9,408)
El escudo que arrojé de mal grado en un arbusto,
soberbia pieza, ahora lo blande un tracio;
pero salvé la vida. ¿Qué me importa el escudo?
Otro tan bueno puedo comprarme.
(Arquíloco,traducción Ricardo Sánchez Ortiz)

ARQUERO

ARQUERO
ARQUERO

jueves, 2 de septiembre de 2010

OCTAVA ROTURA: fracaso de las tragedias griegas




  LAS TRAGEDIAS GRIEGAS NOS MUESTRAN EL FRACASO ROTUNDO QUE SUPUSO EL REPRESENTAR UNAS ACCIONES FICTiCIAS en un ámbito de una crisis; parece q los griegos en un momento dado llegaron a la conclusión de que debían de hacer promesas y adquirieron la memoria;seguir y seguir queriendo lo querido una vez. Esto tiene dos lecturas: una positiva, en la que se ensalza el carácter educativo, y otra negativa en la que se quiere deshacer de los héroes, de los poderosos, pero a la vez esa bestia parda que era la tragedia quería comerse los sesos de su víctima; disponer anticipadamente del futuro: la educativa; en palabras no muy descontextualizadas de Nietzsche al principio de la Genealogía de la moral: “¡cuánto debe haber aprendido antes el hombre a separar el acontecimiento necesario del casual, a pensar causalmente, a ver y a anticipar lo lejano como presente, a saber establecer con seguridad lo que es fin y lo que es medio para el fin, a saber en general contar, calcular,-cuánto debe el hombre mismo, para lograr esto, haberse vuelto antes calculable, regular, necesario, poder responderse a sí mismo de su propia representación, para finalmente poder responder de sí como futuro a la manera como lo hace quien promete!”

Por otro está su vertiente heroica; las cualidades nobles que la tragedia quiere aprehender de los héroes, que son nobles y suscitan envidia; y esto porque los griegos creían tener una deuda con la divinidad que les hacía vulnerables al futuro, que no se extinguió ni siquiera tras el ocaso de la forma organizativa de la "comunidad" basada en el parentesco de sangre; esto ocurre en toda sociedad que acaba de escapar al totalitarismo reaccionario como gobierno coercitivo, de tal forma que la gleba mimetizó el culto a los dioses de los señores. En otro tiempo querrían imitar a los héroes; ahora es para ellos el héroe pesadumbre y horror y lo evitan de manera a como en otro tiempo se evitaban a las brujas. Ya no saben reposar con el brazo apoyado sobre la cabeza. Y entonces los dioses homéricos quedan fijados en lo que han sido, y vagan como sombras sin conciencia por la “apariencia” humana; son unas sombras mudas. Sólo el héroe tiene el remedio, aunque su remedio no es individual, él mismo es el acicate. El mundo propio y el mundo común, en las tragedias, no tiene solución de reconciliación. se pone de manifiesto esos dos tipos de personajes. Se describe todo un mundo con individuos fenoménicos, que sobreviven triunfantes como imagen del mundo contrario; hacen suyo el orden divino. El hombre, la humanidad, puesta en cuestión, se evapora con esa imagen.

lunes, 12 de abril de 2010

Séptima rotura : El disfraz del balcón

El disfraz del balcón
Lo concreto no es rutina, ni ruina; ni la apariencia está desprestigiada por la sabiduría; por eso no divide nada que no esté ya dividido; entre la saciedad y el deseo no sabemos muy bien qué hay, sólo podemos quizás vivir en ello, en eso que hay ahí; pero no sin sujeción. De todas formas lo concreto está en oposición a lo abstracto en el esquema de la apariencia que pretende, tanto si el simio es un lascivo y se excede en sus apreciaciones sin contexto, como si se contrae en sus "des-preciaciones" en vistas de la exposición pública de su conocimiento. El problema es que lo concreto debe de pasar por algún conflicto antes de llegar a nuestro conocimiento; y ese "debe" no está definido a no ser por la costumbre, está al otro lado, en abstracto, eso que los filósofos acomodados no se atreven a romper porque creen que pierden un puesto; sin embargo, toda tradición busca y quiere que la desborden-Con lo cual sólo nos queda seguir en el pólemos, para no caer en un logos deficitario, hipostasiado, supuesto generador de la concretad y verdadera sabiduría sin disfraz. También por esto mismo creo que sólo nos queda la lucha como compensación, ni siquiera como crítica, pues todos los filósofos hacen oídos sordos, incluidos los más “zorros” en el negocio.
Lo concreto desborda y destruye "lo particular", en cuanto que el logos comunica con lo universal o lo común, que es el portador de la continuidad del conocimiento, y que en Heráclito sigue siendo divino; no existe el genio que crea de la nada, sino el astuto que con su instinto o su voluntad gana esa continuidad; aquí no hay arbitrariedad ni privilegios, pues estos contradecirían las convicciones morales que uno debe tener para llegar al conocimiento (véase aquí Prometeo); ahora bien, ¿se puede ser abstracto o sencillo y llegar a conocimiento? Aún no lo sabemos, porque si realmente hubiera "algo" fuera del mundo que ayudara a la voluntad para el conocimiento, el conocimiento de tal cosa se alcanzaría, si se lograse, siempre de forma negativa, e irremediablemente caeríamos en la metafísica; bien, entonces el problema es ese "debe"; porqué conflicto "debe" de pasar lo concreto para conocerlo? Como verás no se muy bien definir lo concreto, sin embargo intento explicar cómo llegamos a conocerlo; la dialéctica de Heráclito nos puede salvar de la metafísica pero no de la lucha que, no es hybris.
Todavía seguimos pensando en dos niveles: lo humano y lo divino; hay un fondo sapiencial, el momento de la sabiduría es el momento de paréntesis entre dos situaciones heterogéneas: 1/ mundo organizado en clave mítico – mitológica; 2/ Mundo organizado racionalmente; al hacer crítica del conglomerado mítico pronunciamos los primeros procedimientos lógicos de la filosofía; en el tránsito del mundo organizado mitológicamente, divino, al mundo organizado racionalmente, hay un desgajamiento de la realidad humana de la matriz divina, para qué? para sacar a la luz, no divina, la realidad humana, lo concreto de ella. Ya no se trata de traducir el lenguaje divino, o de leer las manos. Entonces surge a la vez el problema del lenguaje, pues aún no se ha acostumbrado a ser humano, plural, pues era un lenguaje adámico.- Por eso las cosas de la vida ordinaria se aparecían extrañas, con sombras, y la experiencia corriente se convertía en un ejercicio extraño si por otro lado, no se ejercita el nous, para ver qué de común hay en las cosas con mi "alma", voluntad, porque el que aprecia es uno mismo, no el dios.¨-
Claro que luego vino el lenguaje lógico – eidético de la filosofía, la institución simbólica del lenguaje, en el encuentro de la lógica de la formulación, y vuelve las cosas impensables, como los dioses o el no-ser, y lo primero el pensamiento mismo; así propugnemos la vuelta a una manera “natural” de estar en el mundo, olvidando las reglas, las morales, los discursos de Heidegger y la doctrina de los símbolos afilados, o cualquier cosa que pretenda más su "egoïte" que el honor a la dignidad filosófica; ahí se encuentra el disfraz, arma jugada por todos; incluso más por los “zorros”; así, la pasión de pensar se convierte en un enigma provisional, a la espera de la astucia de no se sabe muy bien qué o quién que nos salve del enigma; entonces caemos como siervos a los pies de la metafísica y la psicología que hace metáforas y las graba; y si no, ¿quién nos traduce la manera de estar en el mundo?
Cuando en las Investigaciones lógicas Husserl pone fuera de circuito al sujeto empírico y cualquier introspección psicológica del pensamiento, lo que está haciendo en realidad es descalzar a Heidegger, digamos, (quizás por eso lo echó de la Universidad), porque éste había tallado a la psicología humana con la constitución a priori de la idealidad perceptiva, y si no se empezaba por el sujeto, para sacarlo fuera de la percepción, paradójicamente no se alcanzaba el conocimiento; ¿quiere eso decir que el sujeto queda anulado? No, simplemente rezagado porque según el Fr. 23 de Heráclito: “Todas las cosas que se refieren a la vista, el oído y la experiencia directa, mathesis, son aquellas que yo aprecio”. Para Husserl esa apreciación debe ser puesta entre paréntesis; para Heidegger debe ser anulada, pues es demasiado estricta y ella misma cae en el "anonimato fenomenológico", encerramiento en el Dasein fáctico para encontrar la pasión del pensamiento; sin embargo eso no lo llevó nunca a la práctica. A pesar de que Heidegger asocia el “ánimo humano” a la manera en la que se encuentra en el mundo, no deja de considerar la afectividad humana como algo constituido a priori en la idealidad; el poder de fractura que achaca Heidegger al estado de “ánimo humano” de romper esa idealidad, tan solo justifica que se ha roto lo ya constituido; es una trampa natural; la apertura que genera esa fractura no procede de un conocimiento teórico, sino de la propia naturaleza; la disposición , el ánimo, dice, es anterior con relación a todo conocimiento y a toda voluntad: tiene su lugar en la afectividad en tanto facticidad de ser ya siempre arrojado del Dasein, y como en lo que él se ha encontrado ya siempre. Se puede decir que Heidegger es más viejo que todo estado de conciencia; tiene narices. El colmo es que Heidegger dice que eso, esa afectividad humana, no puede confundirse con lo inconsciente, sino con lo natural, porque la afectividad del Dasein es la condición de la apertura al mundo; Heidegger cita la Retórica de Aristóteles, libro II, como el único texto de la tradición donde las Stimmungen (disposiciones, ánimos), los afectos o las “pasiones”, son tratados en el plano óntico, fuera de toda psicología. Y esto ya es el colmo; su problema es que no atendió a la puesta entre paréntesis que Husserl propuso. Y es necesario llevar esa epojé hasta un escepticismo radical, no simple escepticismo; pero es otro tema-

El disfraz, protagonista de esta rotura, que actúa como el violonchelo en la melodía que nos impresiona, ¿es un espejo o una puerta? El espejo y la puerta no los considero equivalentes; prefiero la puerta, pues el espejo haría referencia ya a una idea moderna de mímesis que la sabiduría no tenía, pues en él el hombre forma parte de una vida colectiva, que él mismo critica, pero esencial para la sabiduría, y no refleja nada, sino que es la clave para escapar de la derrota; en otra época Dioniso hizo construir al hombre una trampa en la que éste perecerá, precisamente cuando cree ilusoriamente que está atacando al dios; por esto también el "logos" de Heráclito es un producto del hombre, en el que el hombre se pierde, se arruina, y eso maldecirá a toda la filosofía posterior, unas con otras no son más que ruinas de la anterior; ruina entre las ruinas. Ruinas sedimentadas de fenómenos para siempre enterrados. En concreto la sabiduría no deja de ser unos esbozos prematuramente abandonados, disfrazados, pero que la convierte, no así a la filosofía, en un fenómeno de mundo plenamente abierto, de lo que esta abierto, plenamente contingente; no trato de demostrar una esencia que no nos ha venido a visitar siquiera; la fenomenología más actual, sobrepasando a Husserl habla de Wesen salvajes de los esquemas y fase en estado abierto, incluso hay pseudoesquemas que instalan una armonía preestablecida en el conocimiento. ¿En qué consiste ese poder esquematizante en el conocimiento?
Hay una idea primitiva del logos que encontramos en Heráclito que es la de "recogimiento", legein, versión del logos como “recogimiento”, legein¸ de ésta idea primitiva, si el recogimiento conduce a una organización precipitada, aquel lo impide el pólemos. Éste mecanismo, donde está Sófocles, va hacia la falsificación que hace el cristianismo y luego a la tecno – ciencia. A estos les respondería que no todo es devenir, no todo es humo, interpretando a Heráclito mismo, pero tampoco está fijado todo en un comienzo o creación.
Hay otro peligro, y es confundir lo mítico con lo mitológico; el relato mítico presenta una pluralidad originaria; en cambio el relato mitológico es único, y es el que coge el cristianismo para fundarse, y relato, de hecho, de una transformación regulada por códigos y recódigos de la genealogía cultural en el interior de sí – misma; matriz de origen simbólica de la causalidad que, a fin de cuentas busca una apariencia de “regularidad”; causalidad que no explica nada y se lleva siempre a su matriz de origen. Código genealógico. Fenómeno de lenguaje paralizado. Teleología de la identidad mediante su concepto abstractivo de la iluminación en vista de su identidad. Como si el concepto fuera finalmente causa inteligible, simbólica, de las cosas en su identidad; identidad que se convierte en Objeto finalístico, en el sentido kantiano: “El concepto de fines y finalidad es un concepto de la razón, en cuanto que se le atribuye el fundamento de la posibilidad de un Objeto” ; La razón del pensamiento mitológico es maquinal y, como el mismo Kant nos dice en este texto aún más revelador: “Las piezas de las máquinas son causa del efecto que se hace visible en ellas, no en cuanto cada una por sí misma tiene un fundamento aislado de su posibilidad, sino en cuanto todas juntas tienen uno común. Como es absolutamente contrario a la naturaleza de las causas físico – mecánicas que el todo sea la causa de la posibilidad de la causalidad de las partes, y estas deban más bien ser dadas previamente para concebir a partir de ellas la posibilidad de un todo; como, además, la representación particular de un todo que precede a la posibilidad de las partes, es una mera idea, y ésta si se considera como fundamento de la causalidad se llama fin, entonces está claro que si existiesen tales productos de la naturaleza es imposible descubrir sólo mediante la experiencia su cualidad y las causas de ésta (y aún menos explicarla por la razón) sin representarse su forma y causalidad según un principio de los fines”. (Textos de “Primera introducción a la “Crítica del juicio” ”, ed. Visor, p.90.) La expresión más clara para esto el la de la "petición de principios". Entonces el pólemos lo que no deja definir, como vemos, es esa petición de principios, el "debe"; el hombre está perdido aunque crea tener unos principios, la filosofía es imposible sin el pólemos. Y la manera de estar en el mundo no hay héroe que la traduzca, pues acorde con el pensamiento arcaico de Heráclito y el trágico de Sófocles, y por ejemplo, por poner un ejemplo contemporáneo, el de la película "∏", de Darren Aronofsky, todo aquel que se queda en su mundo propio acaba "finalizando" el universo, el dar una explicación definitiva repercute contra el héroe que nos traduce el mundo, su discordancia eterna con el transcurrir del mundo; aunque de hecho esto sea muy diferente y no más que una impresión.
Las impresiones, sean esencias o no, no se pueden concretar, la búsqueda se queda en lo vacuo. Los que sobreviven triunfantes como imágenes del mundo contrario (aquí sí entra el espejo) hacen suyo el orden divino, según Heráclito. El mundo humano real, es un mundo doblado en el que no cabe vivir en lo humano como hombres. Y ya tampoco podemos ser dioses, y visto que suplantarlos es una idiotez, ¿podremos acaso ser héroes? Pienso que sí, pero como héroes prepolíticos, culturales pero lejos de los mitos de fundación, y acaso filósofos que pretenden adquirir la razón.
Las creencias no se pueden saber si son conscientes o inconscientes, porque no se pueden rastrear, a pesar de Husserl; sólo diré que por el hecho de que debamos "situarnos" en el mundo no se desprende que lo estemos debido a las creencias y, que debido a que la serie a reastrear sea infinita para poder conocer cómo lo estamos tengamos que admitir que no hay una explicación para nuestra estancia en el mundo porque el conjunto de prácticas se pueda expandir indefinidamente; decir que este indefinidamente puede estar perfectamente definido en una "farsa" infinita que es el mundo por ejemplo; el saber concreto del lenguaje y del mundo depende de un simple respirar de la naturaleza; el conocimiento ha desaparecido del mundo a partir de Heráclito, porque precisamente no ponía referencia a Dios, o al alma, o a Zeus, «Dios no puede tener ninguna referencia» (salvo para quien padezca experiencias místicas, y entonces serán sus sentimientos
nuestras referencias, esto lo dice Gustavo Bueno). Claro que todo es engaño, y la trascendencia y el inconsciente aún más; dice Nietzsche:
"El intelecto, como medio de conservación del individuo, desarrolla sus fuerzas principales fingiendo, puesto que éste es el medio, merced al cual sobreviven los individuos débiles y poco robustos, como aquellos a quienes les ha sido negado servirse, en la lucha por la existencia, de cuernos, o de la afilada dentadura del animal de rapiña. En los hombres alcanza su punto culminante este arte de fingir; aquí el engaño, la adulación, la mentira y el fraude, la murmuración, la farsa, el vivir del brillo ajeno, el enmascaramiento, el convencionalismo encubridor, la escenificación ante los demás y ante uno mismo, en una palabra, el revoloteo incesante alrededor de la llama de la vanidad es hasta tal punto regla y ley, que apenas hay nada tan inconcebible como el hecho de que haya podido surgir entre los hombres una inclinación sincera y pura hacia la verdad. Se encuentran profundamente sumergidos en ilusiones y ensueños; su mirada se limita a deslizarse sobre la superficie de las cosas y percibe “formas”, su sensación no conduce en ningún caso a la verdad, sino que se contenta con recibir estímulos, como si jugase a tantear el dorso de las cosas. Además, durante toda una vida, el hombre se deja engañar por la noche en el sueño, sin que su sentido moral haya tratado nunca de impedirlo, mientras que parece que ha habido hombres que, a fuerza de voluntad, han conseguido eliminar los ronquidos. En realidad, ¿qué sabe el hombre de sí mismo? ¿Sería capaz de percibirse a sí mismo, aunque sólo fuese por una vez, como si estuviese tendido en una vitrina iluminada? ¿Acaso no le oculta la naturaleza la mayor parte de las cosas, incluso su propio cuerpo, de modo que, al margen de las circunvoluciones de sus intestinos, del rápido flujo de su circulación sanguínea, de las complejas vibraciones de sus fibras, quede desterrado y enredado en una conciencia soberbia e ilusa? Ella ha tirado la llave, y ¡ay de la funesta curiosidad que pudiese mirar fuera a través de una hendidura del cuarto de la conciencia y vislumbrase entonces que el hombre descansa sobre la crueldad, la codicia, la insaciabilidad, el asesinato, en la indiferencia de su ignorancia y, por así decirlo, pendiente en sus sueños del lomo de un tigre! ¿De dónde procede en el mundo entero, en esta constelación, el impulso hacia la verdad? """"""""""""""""""""""""""
No creo que se esconda aquí ningún tercer hombre, y si lo hace, más habría caer sobre él.-






lunes, 21 de diciembre de 2009

glaciar



El claro del papel en blanco
llena el poema antes de plasmarlo
existe una duda terrible del caminar,
el aislamiento es ausencia,
ya no se anhelan acontecimientos.-

Lo escrito sustituye un grano de arena,
robado al terminar la obra.
ni un solo día queda perdido,
externo efecto de ausentarse,
todavía se atiende la contingencia.

lunes, 26 de octubre de 2009

El carácter

Si hubiera alguien que pudiera mirar alrededor suyo,
No vería nada más que desconocidos.
Si hubiera alguien que no hiciera asunto de su alrededor,
las marcas reflexivas de la conciencia desaparecerían;
los papeles volarían por los aires,
jugarían con el viento,
repartirían el azar por los costados,
en tiempos pasados.

Entonces fundaríamos los caracteres de imagen tranquilos,
y la materia sería asunto de hazañas perdidas,
intransigentes en su intención,
sin sensaciones contenidas-
Si encuentras un punto en la lazada,
no dudes en tirar de él;
y como un bailarín llena el espacio de marcas,
de las roturas,
porque no hay encomios claros de tu hazaña.-

lunes, 25 de mayo de 2009

sonido del azar




El azar arranca lágrimas a lo determinado
como las gotas caen de las hojas después de la lluvia,
se despliega la respuesta de la naturaleza.
Se invierte el inicio cuando todo acaba,
todo se vuelve a mezclar
porque algo espera.

igual que la impresión del tiempo,
es el sonido del azar.

Y si alguien no lo interrumpe,
todo queda pleno.
el sentido del azar no conoce matriz,
aunque simule.

martes, 12 de mayo de 2009

Desde el camino

Macizo Picos de Europa



Mi camino es el del oso huraño,
hacer corpúsculos y verlos saltar.
Hay montañas en el cielo,
terrear el cielo.
Si alguien puede volar,
que diga si es sabio el camino.

Núcleo de desintegración.

Por razones de aparencia,
nadie es responsable de "apariencia".

martes, 28 de abril de 2009

Sexta rotura: Refluencias

Estatua de Rodin, museo d´Orsay, París.


¿Cuándo llega a calar el “placer estético del espectador” en la mímesis en Grecia? Precisamente cuando más conciencia se tenía de que “lo imaginativo” no tenía que conformar su concepto de realidad; pero ¿lo anterior pertenece entonces a la “psicosis de la imaginación”? La estrategia de Sócrates consiste precisamente en ponernos ante una contradicción esencial, puesto que dice: ¡llevemos la vida al arte; demos por excelente a la mímesis para la polis! Nietzsche decía que esto era el socratismo estético; pero de ello resulta que el arte mimético fracasa, como la tragedia griega, cuado llega a parecerse a la vida. Este problema se encuentra en el “contexto inicial”, porque, a parte de que el sentido del efecto artístico nazca ahí, no existe ninguna especie de “viaje en el tiempo”, ni tiempo que es un no-tiempo, o no presente; ¿podemos ejercitar una “retroacción” como un ejercicio asimétrico, que se convierte en una refluencia aprehendiendo un “contexto pos-inicial” que forma el “contexto de sentido” para disfrutar de ese placer estético? ¿Se puede actualizar el “contexto de sentido inicial”? Estaríamos hablando de algo no-somático; por lo tanto no hay actualidad de la obra, pues ni siquiera hay actualización; aunque sí que sea actualizable de forma trascendente: por un lado en el sentido inicial que puede quedar olvidado; y por otro lado en el contexto de sentido, realmente si lo hay, mucho más potente que el "sentido inicial" originario; pero la obra en cuanto hablamos de “originaria” (mímesis de Homero), la hacemos trascendente inevitablemente, la vaciamos de sentido. Esto es posible por el principio de transgresión en el arte, donde no cabe el principio lógico de no contradicción; a esta rotura accede Platón en el Ión cuando habla de la tradición sofista del arte en Grecia: comienza advirtiendo la necesidad de que el rapsoda llegue a interpretar a los viejos poetas y penetre en su pensamiento para expresarlo bellamente: “Por cierto, Ion, que muchas veces os he envidiado a vosotros, los rapsodas, a causa de vuestro arte; vais siempre adornados y os presentáis lo más bellamente que podéis, como corresponde a vuestro arte, y al par necesitáis frecuentar a todos los buenos poetas y, principalmente a Homero {...}y penetrar no sólo sus palabras, sino su pensamiento. {...} no sería buen rapsoda aquel que no entiende lo que dice el poeta. Conviene pues que el rapsoda llegue a ser un intérprete del discurso del poeta, ante los que escuchan, ya que sería imposible a quien no conoce lo que el poeta dice, expresarlo bellamente.”(Ion, 530b-c, traducción de ed. Gredos).Ahora bien, según Platón en esa reflexión no hay una técnica, razón, sino un encantamiento, y no es el rapsoda el que crea y decide los diálogos sino las musas, el vino y el ritmo, y el encantamiento de Baco; y eso es para Platón una demencia que, no deja trabajar a la inteligencia ni tomar conciencia de lo que se dice: “ Ya miro ,Ion, y es más, intento mostrarte lo que me parece que es. Porque no es una técnica lo que hay en ti al hablar bien sobre Homero; tal como yo decía hace un momento, una fuerza divina es la que te mueve, parecida a la que hay en la piedra que Eurípides llamó magnética y la mayoría heráclea.{...}, la musa misma crea, inspirados, y por medio de ellos empiezan a encadenarse otros en este entusiasmo. De ahí que todos los poetas épicos, los buenos, no es en virtud de una técnica por lo que dicen todos esos bellos poemas, sino que están endiosados y posesos.{...}, los poetas líricos hacen sus bellas composiciones no cuando están serenos sino cuando penetran en las bellas regiones de la armonía y el ritmo poseídos por Baco.” (533d-534b, Ion).Pero su crítica a este tipo de arte va aún más allá: “Y si la divinidad les priva de la razón {...}, es para que nosotros, que los oímos, sepamos que no son ellos, privados de la razón como están, los que dicen cosas tan excelentes, sino que es la divinidad misma quien las dice y quien, a través de ellos, nos habla.”(Ion, 534d). El interés de Platón por demostrar que Ion no es experto en su oficio, sino que se mueve por instinto, anula toda posible relevancia, para el concepto de filosofía que Platón pretende construir, de esta tradición mítica que representan rapsodas y aedos, pero no sólo estos, pues Platón dice que éstos sólo son una parte, sino toda la tradición desde Homero, pues su filosofía no admite a los que están fuera de su razón: “Por consiguiente, oh Ion, ¿diremos que está en su razón ese hombre que, adornado con vestiduras llamativas y coronas doradas, se lamenta en los sacrificios y en las fiestas solemnes, sin que sea por habérsele estropeado algo de lo que lleva encima, o experimenta temor entre más de veinte mil personas dispuestas hacia él, y ninguna de ellas le roba o hace daño?{...}. ¿No sabes que el espectador es el último de esos anillos, a los que me refería, que por medio de la piedra de Heraclea toman la fuerza unos de otros, y que tú, rapsoda y aedo, eres el anillo intermedio y que el mismo poeta es el primero?”(Ion, 535d-536a).Así es como Platón deja fuera a los artistas y se apodera de la filosofía para hacerla racional. Y así es como se toma conciencia de que el arte mimético es un pasatiempo peligroso si llega a conformar nuestro concepto de realidad.

lunes, 23 de febrero de 2009

BIG JOE WILLIAMS, una vida en los bolsillos.

Joseph lee Williams o Poor Joe; Crawford, Mississippi, 16/10/1903 / Macon, Mississippi, 17/9/1982.
Uno de los originarios del blues del delta, con más de sesenta años de carrera profesional, conquistó desde los juke-joints sureños hasta los más grandes escenarios de los grandes festivales
[1]. Influenciado por Charley Patton, denota una fuerte individualidad asentada, de estilo frenético e improvisado; tocaba su guitarra inventada de nueve cuerdas para recordar viajes, crisis económicas, crueldades, mujeres, y para conservar un estilo evocador y definitivo. Las estancias en las penitenciarias del Estado, esas cárceles de los que, en este caso concreto, estorbaban o habían sido arrastrados por los autojustificantes de la moral, y sin que sean por eso claro está los acicates del arte originario como piensan muchos, sino sólo para la supervivencia de ciertos aristócratas de la difusión, le permitieron componer algunos de sus temas más líricos.
Nos cuenta Sam Charters en la contraportada del disco de la fotografía que cuando empieza a hablar su cara se ablanda; cuando mira hacia arriba sonriendo su áspero acento del Mississippí se suaviza, no siendo nada difícil captar lo que va diciendo; pues eso precisamente caracteriza al blues originario, su claridad de exposición. Se vuelve receloso si alguien nuevo entra en la instancia, entonces sus ojos se vuelven súbitamente suspicaces y cuidadosos. Si alguien le pregunta por el dinero que ha ganado con la música se enfurece y da la espalda a todos; él mismo ha pasado muchos años sin saber si fue el dinero o el trabajo lo que condujo a un fin preestablecido. En 1978 a sus 69 años la vejez repentina ha hecho mella en él y a veces se queda en un estado en el que por espacio de un minuto no puede entender lo que ocurre a su alrededor o quizás más bien es su alrededor al que le parece increíble verlo. Se puede vislumbrar un firme y fuerte concepto de la lucha que continuamente tuvo que mantener Joe por algo que pudo surgirle cuando estuvo viajando desde su casa en Crawford.
Coge primeramente el estuche de su guitarra (resollando al agacharse y al abrir y sacar la guitarra). Junto a la guitarra guarda cosas que alguna otra vez puede resultarle de utilidad: copias de algunos de sus discos, menús de hoteles, programas de conciertos y alguna prenda de vestir. En los bolsillos guarda direcciones, cartas, apuntes de canciones, tickets viejos de dos o tres años atrás de viajes. Si lo que busca no estaba allí, empieza a buscar por otros bolsillos volviendo a cerrarlo todo como si lo cerrara con llave; toda una vida en los bolsillos. Esa es la vieja impresión que suscita la vida y obra de este gran artista. Aunque las cosas importantes las tiene cerradas en el estuche de su guitarra con un pequeño candado del que guarda celosamente la llave, pues ahí tiene pasaporte, contratos, dinero y billetes de viaje. No sabe leer ni escribir, pero a través de los años ha aprendido a entender los papeles que lleva ahí.
Fue uno de entre 16 hermanos, a los cuatro años y medio se construyó su propia guitarra y aprendió canciones. Dice: “La vida en los campamentos fue escuálida. Sucia colección de tiendas y cabañas, y trabajo exhaustivo, la vida no fue nada fácil; en un campamento de leñadores en medio de los pantanos, la Empresa tenía su propio lupanar, dando algunas veces una mujer a algún hombre que pretendía extraviarse a fin de retenerlo; el salario era de un dólar o dólar y medio al día, y ningún hombre pudo nunca ahorrar nada, y sólo salían los sábados por la noche, a beber y bailar al son de la guitarra de un hombre como Je Williams. Si algún hombre moría asesinado, los otros se encargaban de sacarlo fuera del camino”.
En su voz y sus dedos se plasma todo el pasado, vida y blues.
Si la estética del arte quiere seguir segregando y describiendo el arte, debe de poder y saber añadir esta lírica rural americana, y otras, a la lista de sus pretensiones fenomenológicas; no se puede mantener por ejemplo que la temporalidad originaria de la realidad humana en su más secreta intimidad se reduce a la nada, se trasciende o difiere
[2]; sólo para justificar que el tiempo no es una realidad de la naturaleza universal y objetiva; y acto seguido abrir una vía férrea hacia la esclavitud de las dimensiones, esclavitud musical que, fue liberada intencionadamente en los años 60 para lo que iba a venir inmediatamente después, la formación de las generaciones televisivas de la música.
[1] “La gran enciclopedia del blues”, Gérard Herzhaft, Ma Non Troppo, 2003. También he consultado otro libro fabuloso: “Nothing but the Blues. Le blues: sa musique et ses musiciens”,Lawrence Cohn, Editions Abbeville-Paris, 1997.
[2] Pág. 184 delibro: “Rythmes et monde”, Jacques Garelli, ed. Jérôme Millon, 1991.




miércoles, 11 de febrero de 2009

voluntad-esencia-mundo



La música nos trae la inapariencia de la verdad a la apariencia; y la inapariencia no se muestra tal lo que vemos; en cada gesto humano se desvela nuestra auténtica libertad, exactamente igual que en la música, pero no cualquier música ejecutada de cualquier manera y en cualquier contexto; debemos tocar, o “atusar”, entreapercibir lo que oímos para que se nos muestre, debemos “atusarlo” desde nuestro leib interno insobornable y más consciente que la realidad que se muestra y vemos, pues ésta siempre lo hace de forma inconsciente y arbitraria, en donde la mayoría de las conjeturas se efectúan según un fictum atraído por lo que vemos pero no “atusamos”. No existe ese fictum en cambio, en la música “atusada” de esa forma. La forma desde la que entendemos los sonidos musicales tiene más que ver con lo pasado que con lo que está por escuchar. Sólo algunas personas se muestran con ese talento, el que ayuda a la escucha o también el que pone en marcha el mecanismo; son los héroes de las vivencias que otros no saben ver; los sujetos sin objeto, sin subjetividad externa, que reflejan de forma instantánea la inapariencia del arte. Cuando la música así vista o “atusada” se convierte en la ilusión del colectivo, entonces la vida responde a la vida; se acorta la distancia de la obra con la recepción. Entonces puede que nos convirtamos en el “espectador fenomenologizante” que practica la epojé dejando el ipse fuera de la implosión identitaria de los signos musicales. Pero eso instituye los “fiadores” o entre-apercepciones del sentido que se busca como una NUEVA ONTOLOGÍA, las nuevas reglas para la voluntad, las pseudo-psicosis sociales. Problema articulado como un corpúsculo trimembre: VOLUNTAD-ESENCIA-MUNDO, la forma fenoménica de algo indescifrable, el fenómeno de la voluntad y su reconciliación con la música. Nietzsche nos dio su lección en Música y palabra.
De tal corpúsculo sólo podemos hablar de MUNDO; podemos hacer la siguiente experiencia: cuando de repente apagamos la luz el ojo no ve, se hace la oscuridad; ¿qué ocurre entonces si dejamos una rendija de luz? Que el ojo va en busca de esa pequeña luz y empieza de nuevo a configurar las formas originarias. La experiencia de la noche es la experiencia del día, una experiencia que continuamente reinicia el sentido de las formas originarias en un círculo de eternidad, círculo de la nada, pero de vida material eterna, sin fictum hecho hueso. La originariedad conquistada por la visión interna, enfocada con un mecanismo cinematógrafo que puede guiar por sombras. También los ciegos pueden hacer esta experiencia para ganar el leib interno que “atusa” la música.

"Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir sí: el espíritu quiere
ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo." Así Habló Zaratustra, "de las tres transformaciones".

domingo, 18 de enero de 2009

Corpúsculo


En un juego vano,
al que la voluntad nos obliga,
nuestra forma de estar en la realidad
no merece la pena.
Mientras el arte hace huecos
la moral deshace obligaciones:
esa es la triste descripción de la vida actual.
Andar los planetas, las naves,
que nadie afronte el sufrimiento,
andar locos sueltos por la calle,
de phantasia.
Sin señales de vida,
que nadie responda;
la conformidad del padecimiento
excede lo ordinario, el tiempo del juicio.
Sana razón sin delirio,
operación del entendimiento:
pronóstico de astrólogos.
Cualquier preludio busca acabar,
se extingue y se apaga como fuego vano,
en filosofía ni siquiera sirve de entrada.
Sin rumbo ni orden,
sólo por absorción o por emisión
sobrevive como corpúsculos dando saltos.