Arquíloco y Aquiles olvidados

"No se puede la vida del hombre recuperar, ni comprar, una vez pasa la barrera de los dientes"(Aquiles, Ilíada 9,408)
El escudo que arrojé de mal grado en un arbusto,
soberbia pieza, ahora lo blande un tracio;
pero salvé la vida. ¿Qué me importa el escudo?
Otro tan bueno puedo comprarme.
(Arquíloco,traducción Ricardo Sánchez Ortiz)

ARQUERO

ARQUERO
ARQUERO

lunes, 13 de junio de 2011

dermoestética

Los camellos y los hombres llevan la misma carga; la psicología tiene cierto poder, muy intenso asociado con el cuerpo; agitación de la antigüedad; alguien se proclama Rey en un Reino; otros hechos no se pueden probar;  pero el fanatismo del baustista es difícil. Uno que demuestra con su vida lo que otros han dicho que se cumpliría, es un títere. Cuando en su tierra le ponen a prueba de lo que creen una hechicería echa mano recurre al concepto de tentación, no se puede tentar la suerte ni a nadie; las cosas deben de seguir su curso; y la cosa queda en empate psicológico. Sólo se puede apelar a la bondad de los desconocidos. Hasta que un grito despierta a Lázaro y una tormenta se desata, el ciego parece ver y unos replicantes proclaman la mediación del héroe…la apariencia y la verdad confrontadas, los pobres y los ricos en el reproche de Judas cuando ungen al héroe para la sepultura con un ungüento demasiado valioso. Hoy día sería un milagro de la “corporación dermoestética”, una marca que se convierte en un icono. Una identificación, una catarsis en la que se quiere apropiar del objeto, al contrario que la catarsis trágica y pagana; prueba de ello es la subversión en el templo, no complacerse en sangre de bueyes y machos cabríos que escribas y fariseos proclaman en la práctica; el pueblo está con él pero no luchará por él; al final triunfa la catarsis trágica. Al final aman al que da muerte al héroe y se salvan por ello, es la resignación, la revolución que se anula; el consuelo de los siglos.
(crítica basada en la película "La historia más grande jamás contada".)

sábado, 26 de marzo de 2011

La democracia confusa y clara

Gustavo Bueno ha hecho un análisis ejemplar del efecto del tiempo democrático desde la estética materialista en clave fenomenológica:
http://www.nodulo.org/ec/2011/n109p02.htm

lunes, 7 de febrero de 2011

RÍO NEGRO. EL FORASTERO Y LA FILOSOFÍA. SANTIAGO AUSERÓN



las puertas del infierno. foto Museo-Casa Rodin
• El Forastero y la filosofía
Contemplar la pobreza desde lejos, no hay afirmaron más radical en los tiempos modernos; es una frase del nuevo albúm de Juan Perro: Río Negro; aunque hoy ya no somos ni posmodernos, sin embargo nos hemos vuelto hacia lo moderno-, la distancia, el desajuste, la no identificación, la mirada salvífica egoísta del sí-mismo actúa tanto como nos representa; el asombro de Auserón no es en balde; la ilusión marcha a ritmos forzados de una plataforma que nos sube y baja de la realidad como de la mina; la huida ya no sirve, no hay tierra firme; el río negro arrasa con todos; aunque ahí parece que funcione como un prejucio, que sin embargo el ritmo de blues hace atenuarse; el mundo carece de sentidos, va en una única dirección; huelo un perfume pesimista en las letras que, sin embargo rompe la música en todo momento; cuando no es el blues, son acordes de jazz introducidos de forma adecuada; aunque intentemos alejarnos de nuestro planeta y de esta insidia, parece que nos toman el pelo, pues nos quedaremos sin carburante, sin materia, y vagaremos como espíritu, narcotizados, sin consciencia, ya no sabremos de andar, ni beber, ni aparentar ser perfectos ciudadanos, por la bestia del rincón que ha echado a las ideas del mundo de los vivos; estamos hipotecados para pagar la inmoralidad a los millonarios; tecnología inventada tecnología …y dudas: ¿cuándo termina el viaje? Para el orgullo que no sabe de su poco talento realmente parece que nunca; todo se pone en contra y seguimos sin talento para superarnos; este disco nos ayuda a terminarlo. Juan Perro parece que sabe muy bien llenar el vacío ocurrente entre las palabras y las cosas para transmitir un medio de ficción poética social al que le da un carácter muy determinado, eso sí, de un contenido a mi juicio radical, pero es que lo "radical" es intrínseco a la música,si ésta no se hace como mera "mímesis"; de esa radicalidad se resiente la música, como el mismo Auserón nos explica en el libro: "La imagen sonora", ed. Episteme; ese "resentimiento" se suele pagar en forma de moralidad en la música; y ahí están los ejemplos históricos de que la música popular no sólo rompe y desecha prácticas sociales, sino que muchas veces de rebote, por el efecto incalculado y azaroso de la recepción, ayuda a instaurar y reforzar viejas instituciones y creencias. De todo esto puede escapar claro está, a no ser que los sonidos lleguen a institucionalizarse en la memoria común, el jazz instrumental.
Para los que hayan aprehendido la música se echarán una siesta sobre de la higuera, pero para los que no, saldrán disparados al cosmos hipotecados. Los pies sobre la tierra, es la única salida que nos queda; y sólo el ritmo nos atrae a la tierra. De forma negativa que justifica esto es “Pies en el barro”, la apariencia del hombre se va vistiendo de forma adecuada a la situación particular del momento; aquí la sensatez es adaptarse y olvidar “los zapatos que compré”.
Don Santiago como siempre se supera a sí-mismo, y gracias. En Reina Zulú asegura todo lo aprendido en discos anteriores; pero lo aprendido y la rotundidad gana en proyección, ya no mantiene la distancia ni la resignación de Cozumel; es una invocación, una llamada de atención, una experiencia directa y material, y una veneración también. Pero la realidad vivida e inventada sostienen un esquema muy complejo con la música; no basta con una simple audición; en “Malasaña” oímos a un Auserón resabiado pero sabio, contundente; su experiencia le avala; va siempre por delante, sin fantasmas que le abran el camino, al contrario que les ocurre a otros de la época.
La música no siempre acompaña a la lógica del contenido de la letra, como es natural; el desajuste ahí puede despistarnos; la música a veces actúa de forastero con las letras. Ese es precisamente su encanto; vence el poder de la apariencia y la reduce a símbolo, como decía Nietzsche. La capacidad expresiva de la música es reconocida por los ojos gracias a la palabra. Desde luego no es una música para leer sino para elevar el goce estético. Música y palabra corren en paralelo; la palabra va detrás siempre, esperando que el sentido y el sentimiento se aclaren, pues lo inmediato es el sonido. En los girasoles robados podemos intuir y aprehender esto con más claridad; el sentimiento en este caso del amor espera para ser esclarecido por la música como ojos de cristal que gotean entre párpados.
Nos vamos deseando reencarnarnos en un pájaro de Siracusa, mi favorita, entre las ruinas de la humanidad; no hay una línea en el tiempo que marque el paso; todo se agita al ritmo fijo de una especie de claridad “distinta y oscura” que llega no sabemos cómo a un remanso, o a una rama. Esto está condicionado a una ilusión, la de la propia composición, que abre una esperanza contundente; Euclides desarrolló allí su geometría. Ningún gran filósofo se dedicó a la filosofía como tal; Auserón es un músico que destila mucha estética filosófica por no ser filósofo declarado.

Por fin el sonido se ha convertido en música y ya podemos dormir con el zagal, tranquilos pero con precaución, porque hasta los sueños nos dice Auserón q deben de estar sujetos a vigilancia, o partir llevados por alguna estrella solitaria, o por un pájaro que comparte canto con sus semejantes.-
 Gran capacidad de figuración. Aunque estemos, la humanidad, a las puertas del infierno, la música funciona. Sal cuando puedas y cierra; si sales, recuérdalo._

viernes, 15 de octubre de 2010

Esquema


Deja que el silencio atrape la música

Olvida la aisthesis,

No hay expectativas.



Deja que el ruido te aturda

Recuerda la estructura que te anula

Porque se ha escapado la contingencia.

No aguardes lo que no viene,

Pero encuentra un refugio

Porque ya has echado el resto.



Quiebra la estancia en la melancolía,

Y mueve la vista al vacío,

Seguro que contiene más de lo mismo.



Rompe lanzas, y abriga escudos,

No hay bajos que te acompañen,

Porque la música ya no contiene,



Ni a ti ni a otros.-



jueves, 2 de septiembre de 2010

OCTAVA ROTURA: fracaso de las tragedias griegas




  LAS TRAGEDIAS GRIEGAS NOS MUESTRAN EL FRACASO ROTUNDO QUE SUPUSO EL REPRESENTAR UNAS ACCIONES FICTiCIAS en un ámbito de una crisis; parece q los griegos en un momento dado llegaron a la conclusión de que debían de hacer promesas y adquirieron la memoria;seguir y seguir queriendo lo querido una vez. Esto tiene dos lecturas: una positiva, en la que se ensalza el carácter educativo, y otra negativa en la que se quiere deshacer de los héroes, de los poderosos, pero a la vez esa bestia parda que era la tragedia quería comerse los sesos de su víctima; disponer anticipadamente del futuro: la educativa; en palabras no muy descontextualizadas de Nietzsche al principio de la Genealogía de la moral: “¡cuánto debe haber aprendido antes el hombre a separar el acontecimiento necesario del casual, a pensar causalmente, a ver y a anticipar lo lejano como presente, a saber establecer con seguridad lo que es fin y lo que es medio para el fin, a saber en general contar, calcular,-cuánto debe el hombre mismo, para lograr esto, haberse vuelto antes calculable, regular, necesario, poder responderse a sí mismo de su propia representación, para finalmente poder responder de sí como futuro a la manera como lo hace quien promete!”

Por otro está su vertiente heroica; las cualidades nobles que la tragedia quiere aprehender de los héroes, que son nobles y suscitan envidia; y esto porque los griegos creían tener una deuda con la divinidad que les hacía vulnerables al futuro, que no se extinguió ni siquiera tras el ocaso de la forma organizativa de la "comunidad" basada en el parentesco de sangre; esto ocurre en toda sociedad que acaba de escapar al totalitarismo reaccionario como gobierno coercitivo, de tal forma que la gleba mimetizó el culto a los dioses de los señores. En otro tiempo querrían imitar a los héroes; ahora es para ellos el héroe pesadumbre y horror y lo evitan de manera a como en otro tiempo se evitaban a las brujas. Ya no saben reposar con el brazo apoyado sobre la cabeza. Y entonces los dioses homéricos quedan fijados en lo que han sido, y vagan como sombras sin conciencia por la “apariencia” humana; son unas sombras mudas. Sólo el héroe tiene el remedio, aunque su remedio no es individual, él mismo es el acicate. El mundo propio y el mundo común, en las tragedias, no tiene solución de reconciliación. se pone de manifiesto esos dos tipos de personajes. Se describe todo un mundo con individuos fenoménicos, que sobreviven triunfantes como imagen del mundo contrario; hacen suyo el orden divino. El hombre, la humanidad, puesta en cuestión, se evapora con esa imagen.

lunes, 12 de abril de 2010

Séptima rotura : El disfraz del balcón

El disfraz del balcón
Lo concreto no es rutina, ni ruina; ni la apariencia está desprestigiada por la sabiduría; por eso no divide nada que no esté ya dividido; entre la saciedad y el deseo no sabemos muy bien qué hay, sólo podemos quizás vivir en ello, en eso que hay ahí; pero no sin sujeción. De todas formas lo concreto está en oposición a lo abstracto en el esquema de la apariencia que pretende, tanto si el simio es un lascivo y se excede en sus apreciaciones sin contexto, como si se contrae en sus "des-preciaciones" en vistas de la exposición pública de su conocimiento. El problema es que lo concreto debe de pasar por algún conflicto antes de llegar a nuestro conocimiento; y ese "debe" no está definido a no ser por la costumbre, está al otro lado, en abstracto, eso que los filósofos acomodados no se atreven a romper porque creen que pierden un puesto; sin embargo, toda tradición busca y quiere que la desborden-Con lo cual sólo nos queda seguir en el pólemos, para no caer en un logos deficitario, hipostasiado, supuesto generador de la concretad y verdadera sabiduría sin disfraz. También por esto mismo creo que sólo nos queda la lucha como compensación, ni siquiera como crítica, pues todos los filósofos hacen oídos sordos, incluidos los más “zorros” en el negocio.
Lo concreto desborda y destruye "lo particular", en cuanto que el logos comunica con lo universal o lo común, que es el portador de la continuidad del conocimiento, y que en Heráclito sigue siendo divino; no existe el genio que crea de la nada, sino el astuto que con su instinto o su voluntad gana esa continuidad; aquí no hay arbitrariedad ni privilegios, pues estos contradecirían las convicciones morales que uno debe tener para llegar al conocimiento (véase aquí Prometeo); ahora bien, ¿se puede ser abstracto o sencillo y llegar a conocimiento? Aún no lo sabemos, porque si realmente hubiera "algo" fuera del mundo que ayudara a la voluntad para el conocimiento, el conocimiento de tal cosa se alcanzaría, si se lograse, siempre de forma negativa, e irremediablemente caeríamos en la metafísica; bien, entonces el problema es ese "debe"; porqué conflicto "debe" de pasar lo concreto para conocerlo? Como verás no se muy bien definir lo concreto, sin embargo intento explicar cómo llegamos a conocerlo; la dialéctica de Heráclito nos puede salvar de la metafísica pero no de la lucha que, no es hybris.
Todavía seguimos pensando en dos niveles: lo humano y lo divino; hay un fondo sapiencial, el momento de la sabiduría es el momento de paréntesis entre dos situaciones heterogéneas: 1/ mundo organizado en clave mítico – mitológica; 2/ Mundo organizado racionalmente; al hacer crítica del conglomerado mítico pronunciamos los primeros procedimientos lógicos de la filosofía; en el tránsito del mundo organizado mitológicamente, divino, al mundo organizado racionalmente, hay un desgajamiento de la realidad humana de la matriz divina, para qué? para sacar a la luz, no divina, la realidad humana, lo concreto de ella. Ya no se trata de traducir el lenguaje divino, o de leer las manos. Entonces surge a la vez el problema del lenguaje, pues aún no se ha acostumbrado a ser humano, plural, pues era un lenguaje adámico.- Por eso las cosas de la vida ordinaria se aparecían extrañas, con sombras, y la experiencia corriente se convertía en un ejercicio extraño si por otro lado, no se ejercita el nous, para ver qué de común hay en las cosas con mi "alma", voluntad, porque el que aprecia es uno mismo, no el dios.¨-
Claro que luego vino el lenguaje lógico – eidético de la filosofía, la institución simbólica del lenguaje, en el encuentro de la lógica de la formulación, y vuelve las cosas impensables, como los dioses o el no-ser, y lo primero el pensamiento mismo; así propugnemos la vuelta a una manera “natural” de estar en el mundo, olvidando las reglas, las morales, los discursos de Heidegger y la doctrina de los símbolos afilados, o cualquier cosa que pretenda más su "egoïte" que el honor a la dignidad filosófica; ahí se encuentra el disfraz, arma jugada por todos; incluso más por los “zorros”; así, la pasión de pensar se convierte en un enigma provisional, a la espera de la astucia de no se sabe muy bien qué o quién que nos salve del enigma; entonces caemos como siervos a los pies de la metafísica y la psicología que hace metáforas y las graba; y si no, ¿quién nos traduce la manera de estar en el mundo?
Cuando en las Investigaciones lógicas Husserl pone fuera de circuito al sujeto empírico y cualquier introspección psicológica del pensamiento, lo que está haciendo en realidad es descalzar a Heidegger, digamos, (quizás por eso lo echó de la Universidad), porque éste había tallado a la psicología humana con la constitución a priori de la idealidad perceptiva, y si no se empezaba por el sujeto, para sacarlo fuera de la percepción, paradójicamente no se alcanzaba el conocimiento; ¿quiere eso decir que el sujeto queda anulado? No, simplemente rezagado porque según el Fr. 23 de Heráclito: “Todas las cosas que se refieren a la vista, el oído y la experiencia directa, mathesis, son aquellas que yo aprecio”. Para Husserl esa apreciación debe ser puesta entre paréntesis; para Heidegger debe ser anulada, pues es demasiado estricta y ella misma cae en el "anonimato fenomenológico", encerramiento en el Dasein fáctico para encontrar la pasión del pensamiento; sin embargo eso no lo llevó nunca a la práctica. A pesar de que Heidegger asocia el “ánimo humano” a la manera en la que se encuentra en el mundo, no deja de considerar la afectividad humana como algo constituido a priori en la idealidad; el poder de fractura que achaca Heidegger al estado de “ánimo humano” de romper esa idealidad, tan solo justifica que se ha roto lo ya constituido; es una trampa natural; la apertura que genera esa fractura no procede de un conocimiento teórico, sino de la propia naturaleza; la disposición , el ánimo, dice, es anterior con relación a todo conocimiento y a toda voluntad: tiene su lugar en la afectividad en tanto facticidad de ser ya siempre arrojado del Dasein, y como en lo que él se ha encontrado ya siempre. Se puede decir que Heidegger es más viejo que todo estado de conciencia; tiene narices. El colmo es que Heidegger dice que eso, esa afectividad humana, no puede confundirse con lo inconsciente, sino con lo natural, porque la afectividad del Dasein es la condición de la apertura al mundo; Heidegger cita la Retórica de Aristóteles, libro II, como el único texto de la tradición donde las Stimmungen (disposiciones, ánimos), los afectos o las “pasiones”, son tratados en el plano óntico, fuera de toda psicología. Y esto ya es el colmo; su problema es que no atendió a la puesta entre paréntesis que Husserl propuso. Y es necesario llevar esa epojé hasta un escepticismo radical, no simple escepticismo; pero es otro tema-

El disfraz, protagonista de esta rotura, que actúa como el violonchelo en la melodía que nos impresiona, ¿es un espejo o una puerta? El espejo y la puerta no los considero equivalentes; prefiero la puerta, pues el espejo haría referencia ya a una idea moderna de mímesis que la sabiduría no tenía, pues en él el hombre forma parte de una vida colectiva, que él mismo critica, pero esencial para la sabiduría, y no refleja nada, sino que es la clave para escapar de la derrota; en otra época Dioniso hizo construir al hombre una trampa en la que éste perecerá, precisamente cuando cree ilusoriamente que está atacando al dios; por esto también el "logos" de Heráclito es un producto del hombre, en el que el hombre se pierde, se arruina, y eso maldecirá a toda la filosofía posterior, unas con otras no son más que ruinas de la anterior; ruina entre las ruinas. Ruinas sedimentadas de fenómenos para siempre enterrados. En concreto la sabiduría no deja de ser unos esbozos prematuramente abandonados, disfrazados, pero que la convierte, no así a la filosofía, en un fenómeno de mundo plenamente abierto, de lo que esta abierto, plenamente contingente; no trato de demostrar una esencia que no nos ha venido a visitar siquiera; la fenomenología más actual, sobrepasando a Husserl habla de Wesen salvajes de los esquemas y fase en estado abierto, incluso hay pseudoesquemas que instalan una armonía preestablecida en el conocimiento. ¿En qué consiste ese poder esquematizante en el conocimiento?
Hay una idea primitiva del logos que encontramos en Heráclito que es la de "recogimiento", legein, versión del logos como “recogimiento”, legein¸ de ésta idea primitiva, si el recogimiento conduce a una organización precipitada, aquel lo impide el pólemos. Éste mecanismo, donde está Sófocles, va hacia la falsificación que hace el cristianismo y luego a la tecno – ciencia. A estos les respondería que no todo es devenir, no todo es humo, interpretando a Heráclito mismo, pero tampoco está fijado todo en un comienzo o creación.
Hay otro peligro, y es confundir lo mítico con lo mitológico; el relato mítico presenta una pluralidad originaria; en cambio el relato mitológico es único, y es el que coge el cristianismo para fundarse, y relato, de hecho, de una transformación regulada por códigos y recódigos de la genealogía cultural en el interior de sí – misma; matriz de origen simbólica de la causalidad que, a fin de cuentas busca una apariencia de “regularidad”; causalidad que no explica nada y se lleva siempre a su matriz de origen. Código genealógico. Fenómeno de lenguaje paralizado. Teleología de la identidad mediante su concepto abstractivo de la iluminación en vista de su identidad. Como si el concepto fuera finalmente causa inteligible, simbólica, de las cosas en su identidad; identidad que se convierte en Objeto finalístico, en el sentido kantiano: “El concepto de fines y finalidad es un concepto de la razón, en cuanto que se le atribuye el fundamento de la posibilidad de un Objeto” ; La razón del pensamiento mitológico es maquinal y, como el mismo Kant nos dice en este texto aún más revelador: “Las piezas de las máquinas son causa del efecto que se hace visible en ellas, no en cuanto cada una por sí misma tiene un fundamento aislado de su posibilidad, sino en cuanto todas juntas tienen uno común. Como es absolutamente contrario a la naturaleza de las causas físico – mecánicas que el todo sea la causa de la posibilidad de la causalidad de las partes, y estas deban más bien ser dadas previamente para concebir a partir de ellas la posibilidad de un todo; como, además, la representación particular de un todo que precede a la posibilidad de las partes, es una mera idea, y ésta si se considera como fundamento de la causalidad se llama fin, entonces está claro que si existiesen tales productos de la naturaleza es imposible descubrir sólo mediante la experiencia su cualidad y las causas de ésta (y aún menos explicarla por la razón) sin representarse su forma y causalidad según un principio de los fines”. (Textos de “Primera introducción a la “Crítica del juicio” ”, ed. Visor, p.90.) La expresión más clara para esto el la de la "petición de principios". Entonces el pólemos lo que no deja definir, como vemos, es esa petición de principios, el "debe"; el hombre está perdido aunque crea tener unos principios, la filosofía es imposible sin el pólemos. Y la manera de estar en el mundo no hay héroe que la traduzca, pues acorde con el pensamiento arcaico de Heráclito y el trágico de Sófocles, y por ejemplo, por poner un ejemplo contemporáneo, el de la película "∏", de Darren Aronofsky, todo aquel que se queda en su mundo propio acaba "finalizando" el universo, el dar una explicación definitiva repercute contra el héroe que nos traduce el mundo, su discordancia eterna con el transcurrir del mundo; aunque de hecho esto sea muy diferente y no más que una impresión.
Las impresiones, sean esencias o no, no se pueden concretar, la búsqueda se queda en lo vacuo. Los que sobreviven triunfantes como imágenes del mundo contrario (aquí sí entra el espejo) hacen suyo el orden divino, según Heráclito. El mundo humano real, es un mundo doblado en el que no cabe vivir en lo humano como hombres. Y ya tampoco podemos ser dioses, y visto que suplantarlos es una idiotez, ¿podremos acaso ser héroes? Pienso que sí, pero como héroes prepolíticos, culturales pero lejos de los mitos de fundación, y acaso filósofos que pretenden adquirir la razón.
Las creencias no se pueden saber si son conscientes o inconscientes, porque no se pueden rastrear, a pesar de Husserl; sólo diré que por el hecho de que debamos "situarnos" en el mundo no se desprende que lo estemos debido a las creencias y, que debido a que la serie a reastrear sea infinita para poder conocer cómo lo estamos tengamos que admitir que no hay una explicación para nuestra estancia en el mundo porque el conjunto de prácticas se pueda expandir indefinidamente; decir que este indefinidamente puede estar perfectamente definido en una "farsa" infinita que es el mundo por ejemplo; el saber concreto del lenguaje y del mundo depende de un simple respirar de la naturaleza; el conocimiento ha desaparecido del mundo a partir de Heráclito, porque precisamente no ponía referencia a Dios, o al alma, o a Zeus, «Dios no puede tener ninguna referencia» (salvo para quien padezca experiencias místicas, y entonces serán sus sentimientos
nuestras referencias, esto lo dice Gustavo Bueno). Claro que todo es engaño, y la trascendencia y el inconsciente aún más; dice Nietzsche:
"El intelecto, como medio de conservación del individuo, desarrolla sus fuerzas principales fingiendo, puesto que éste es el medio, merced al cual sobreviven los individuos débiles y poco robustos, como aquellos a quienes les ha sido negado servirse, en la lucha por la existencia, de cuernos, o de la afilada dentadura del animal de rapiña. En los hombres alcanza su punto culminante este arte de fingir; aquí el engaño, la adulación, la mentira y el fraude, la murmuración, la farsa, el vivir del brillo ajeno, el enmascaramiento, el convencionalismo encubridor, la escenificación ante los demás y ante uno mismo, en una palabra, el revoloteo incesante alrededor de la llama de la vanidad es hasta tal punto regla y ley, que apenas hay nada tan inconcebible como el hecho de que haya podido surgir entre los hombres una inclinación sincera y pura hacia la verdad. Se encuentran profundamente sumergidos en ilusiones y ensueños; su mirada se limita a deslizarse sobre la superficie de las cosas y percibe “formas”, su sensación no conduce en ningún caso a la verdad, sino que se contenta con recibir estímulos, como si jugase a tantear el dorso de las cosas. Además, durante toda una vida, el hombre se deja engañar por la noche en el sueño, sin que su sentido moral haya tratado nunca de impedirlo, mientras que parece que ha habido hombres que, a fuerza de voluntad, han conseguido eliminar los ronquidos. En realidad, ¿qué sabe el hombre de sí mismo? ¿Sería capaz de percibirse a sí mismo, aunque sólo fuese por una vez, como si estuviese tendido en una vitrina iluminada? ¿Acaso no le oculta la naturaleza la mayor parte de las cosas, incluso su propio cuerpo, de modo que, al margen de las circunvoluciones de sus intestinos, del rápido flujo de su circulación sanguínea, de las complejas vibraciones de sus fibras, quede desterrado y enredado en una conciencia soberbia e ilusa? Ella ha tirado la llave, y ¡ay de la funesta curiosidad que pudiese mirar fuera a través de una hendidura del cuarto de la conciencia y vislumbrase entonces que el hombre descansa sobre la crueldad, la codicia, la insaciabilidad, el asesinato, en la indiferencia de su ignorancia y, por así decirlo, pendiente en sus sueños del lomo de un tigre! ¿De dónde procede en el mundo entero, en esta constelación, el impulso hacia la verdad? """"""""""""""""""""""""""
No creo que se esconda aquí ningún tercer hombre, y si lo hace, más habría caer sobre él.-






lunes, 21 de diciembre de 2009

glaciar



El claro del papel en blanco
llena el poema antes de plasmarlo
existe una duda terrible del caminar,
el aislamiento es ausencia,
ya no se anhelan acontecimientos.-

Lo escrito sustituye un grano de arena,
robado al terminar la obra.
ni un solo día queda perdido,
externo efecto de ausentarse,
todavía se atiende la contingencia.

lunes, 26 de octubre de 2009

El carácter

Si hubiera alguien que pudiera mirar alrededor suyo,
No vería nada más que desconocidos.
Si hubiera alguien que no hiciera asunto de su alrededor,
las marcas reflexivas de la conciencia desaparecerían;
los papeles volarían por los aires,
jugarían con el viento,
repartirían el azar por los costados,
en tiempos pasados.

Entonces fundaríamos los caracteres de imagen tranquilos,
y la materia sería asunto de hazañas perdidas,
intransigentes en su intención,
sin sensaciones contenidas-
Si encuentras un punto en la lazada,
no dudes en tirar de él;
y como un bailarín llena el espacio de marcas,
de las roturas,
porque no hay encomios claros de tu hazaña.-

lunes, 25 de mayo de 2009

sonido del azar




El azar arranca lágrimas a lo determinado
como las gotas caen de las hojas después de la lluvia,
se despliega la respuesta de la naturaleza.
Se invierte el inicio cuando todo acaba,
todo se vuelve a mezclar
porque algo espera.

igual que la impresión del tiempo,
es el sonido del azar.

Y si alguien no lo interrumpe,
todo queda pleno.
el sentido del azar no conoce matriz,
aunque simule.

martes, 12 de mayo de 2009

Desde el camino

Macizo Picos de Europa



Mi camino es el del oso huraño,
hacer corpúsculos y verlos saltar.
Hay montañas en el cielo,
terrear el cielo.
Si alguien puede volar,
que diga si es sabio el camino.

Núcleo de desintegración.

Por razones de aparencia,
nadie es responsable de "apariencia".